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07 de Septiembre de 2010.
Síntesis de Evaluación

R 12 - 09 - Preguntas productivas: Como herramienta para soportar el aprendizaje constructivista
Mary Lee Martens*

Este artículo refiere el uso de preguntas productivas en el salón de clase para motivar a los alumnos en su aprendizaje.

Las preguntas productivas tienen que ver con la actividad física y mental. Desde 1985 Jost Eltgees las propuso, pero su utilidad sigue sin descubrirse. Cuando los profesores recurren a una aproximación constructivista para enseñar se encuentran ante una pared al descubrir que sus alumnos fallan cuando se requiere hacer las conexiones necesarias para llegar al conocimiento deseado.

Estas preguntas ofrecen una alternativa que con la práctica conceden a los profesores una manera de resolver los problemas. Muchos de los cuestionamientos en el aula están enfocados para que los alumnos recuerden o revisen aspectos o temáticas que deben haber aprendido. La habilidad de los alumnos para hacerlo se acredita como un logro, sin embargo el propósito de las preguntas productivas es dirigir el pensamiento del estudiante, esto posibilita al maestro proveer a sus alumnos el camino para la construcción de su propio conocimiento, de saber dónde se encuentran y así proporcionar el tipo de soporte necesario en un momento específico.

Las preguntas no se proponen para un determinado orden, sino para ser aplicadas conforme va observando a sus alumnos. El papel del docente se transforma en un monitor y facilitador del propio aprendizaje de sus estudiantes que se involucran activa y responsablemente en este.

Si las preguntas productivas se utilizan estratégicamente, los estudiantes se mantienen motivados y congratulados por sus esfuerzos e incluso pueden investigar más allá de lo planteado.

Como ejemplo la siguiente situación utilizada en una clase para alumnos de nivel elemental: ¿Puedes encontrar una manera para hacer flotar un pedazo de plastilina? Muchos alumnos aplanan el trozo de este material y esperan que flote, cuando esto no funciona, la adelgazan, pero rápidamente se dan cuenta de la falla, notando descontento general. Al encontrarse fuera del objetivo buscado, algunos alumnos realizan comentarios negativos y frustrantes sobre la actividad, mostrando comportamientos poco cooperativos.

El reto para el docente en estos momentos es ayudar a los estudiantes a buscar la información almacenada que los lleve a encontrar el éxito en este reto. Posteriormente al preguntarles ¿qué han encontrado que flota? Algunos alumnos inician con una lluvia de ideas, mientras que otros modelan con base  en los comentarios. De esta forma se enfoca la atención y para muchos de ellos, eso es lo que se necesita, sin embargo los alumnos que aún no ven cómo proceder requieren una sugerencia adicional en la forma de preguntas productivas.

Las preguntas para enfocar la atención ayudan a los estudiantes a fijarla en detalles significativos. ¿Han ustedes visto…?, ¿Qué han observado sobre…?, ¿Qué están haciendo…?, ¿Cómo se siente/huele/mira?

Las interrogantes para contar o medir ayudan a los estudiantes a ser más precisos sobre sus observaciones ¿Cuántos..?, ¿Qué tan frecuente..?, ¿Cuánto..?, ¿Qué tan largo?

Los cuestionamientos para comparar ayudan a los alumnos a analizar y clasificar ¿Son estos los mismos o son diferentes?, ¿Cómo van ellos juntos?

Las preguntas para la acción motivan a los estudiantes a explorar las propiedades de los materiales no familiares, vivos o no y cuando ocurren eventos pequeños o para hacer predicciones de fenómenos. ¿Qué pasa si?, ¿Qué podría pasar..?

Los planteamientos para proponer problemas ayudan a los estudiantes a planear y proponer soluciones a los problemas, ¿Puedes encontrar una forma para…?, ¿Te puedes imaginar cómo sería si…?

Las preguntas para razonar ayudan a los pupilos a pensar sobre experiencias y a la construcción de ideas que tienen sentido para ellos: ¿Por qué piensas que…?, ¿Cuál es la razón que…?, ¿Puedes inventar una regla para..?

Al cuestionar ¿En qué se parecen todos los objetos que flotan? Todos los estudiantes han cambiado ya la forma de la plastilina en alguna parecida a un bote o una estructura parecida a ella, encontrando la solución al problema inicial.

Entonces el reto aumenta para encontrar la forma que soporte la mayor cantidad de carga (usando para ello pequeños trozos de objetos pequeños iguales entre sí como la cerámica). Los estudiantes tuvieron tres oportunidades de ensayo y el objetivo era mejorar el diseño después de cada intento.

Algunos grupos hicieron observaciones (enfocaban su atención) e intercambiaban ideas sobre cuál forma soportaría el mayor peso mientras que otros repetían las mismas soluciones tomándose tiempo para reparar daños menores en sus barcos hundidos. Otros más permanecían engachados que fue difícil detenerlos, en tanto que los lentos perdieron el interés después de un segundo intento y ya no quisieron probar, sin embargo al llamar su atención con una pregunta para enfocar la atención ¿Qué le hacen al barco cada vez que le ponen carga? o una para la acción ¿Qué pasa si hacen más grandes los lados del barco?, los grupos menos exitosos se interesaban y lo volvían a tratar nuevamente.

Se utilizan diferentes interrogantes como respuesta a lo que dicen y hacen los estudiantes, la mayoría de ellas de reto para la acción a los alumnos que se mostraron listos para seguir cuando se ponían a pensar y hacían preguntas para enfocar la acción, para aquellos que necesitaban ayuda en lo que tenía que ver con modificar las piezas necesarias para resolver el problema.

Permanecer alejado de situaciones para razonar ¿Por qué piensas? ocasionaría que los alumnos se decepcionaran inmediatamente, pues no están listos para pensar sobre por qué cuando apenas comienzan a entender que al cambiar la forma de la plastilina con ello también sus propiedades. Sin embargo, van en camino de entender su éxito en la construcción de botes para pasar a improvisar la capacidad de sus creaciones, como una clara evidencia que lo que están haciendo es cierto, para una comprensión completa del fenómeno.

La construcción de la pregunta completa con un verdadero significado motiva a los estudiantes a hacer conciencia de usar la evidencia para la creación de una explicación. Entender el hecho de que cambiando la forma se logra la diferencia, deja en los alumnos un fundamento importante para que cuando aparezca el pensamiento abstracto en años posteriores logren los resultados que se desean.

Para los niños más fructíferos no hay motivo para mantenerlos quietos, las preguntas productivas les permiten encontrar la correspondencia entre cambiar la forma a la plastilina y el nivel de agua para posibilitarlos a comenzar a pensar sobre el desplazamiento y acercarse a una comprensión avanzada sobre la flotación. No existe duda de que estos estudiantes entendieron y recordarán lo que aprendieron haciendo y tuvo sentido.

Hay muchos maestros que involucran a sus estudiantes en actividades donde meten las manos donde asumen que si los niños se divierten con las actividades, ocurre un aprendizaje y se desarrolla una comprensión, sin embargo pocos niños, son capaces de construir una comprensión por el simple hecho de participar en una actividad. Las preguntas productivas posibilitan a los maestros crear un puente entre las actividades y los estudiantes. Las cuales hacen lo posible para que todos los interesados en aprender lleguen al conocimiento.

 

* Mary Lee Martens es profesora asociada de educación en ciencia en la SUNY Cortland, Nueva York
Fuente: Lee Martens, Mary,  Preguntas productivas: Como herramienta para soportar el aprendizaje constructivista en www.wmagister.com

 

 

Mexicali, Baja California, 3 de abril de 2009.